Introducción

La semilla de algodón tiene la distinción de ser muy palatable, además presenta una alta concentración de energía, ya que tiene un promedio de 17% de Grasa, un 25% de proteína cruda y un 29% de fibra de alta digestibilidad, que difícilmente se encuentran en otro alimento.

En España la producción en su gran mayoría está en Andalucía. A excepción de algunas zonas de Murcia, el 100% del cultivo de algodón tiene lugar en Andalucía. Gracias a esta comunidad autónoma, España se posiciona, junto con Grecia, como principal productor y exportador de algodón en Europa.

En 2015 España ya alcanzó una cifra récord en la exportación del algodón: 79.000 toneladas de producto. Dos tercios de este salió de la Unión Europea, con destacados destinos como Bangladesh, Marruecos e Indonesia.

La Junta de Andalucía prevé incluso un aumento del 20% de producción para la próxima campaña. Es decir, las toneladas de algodón ascenderían a casi 182.000. De los cuales, un 63% se produce en la provincia de Sevilla.

Composición de la semilla de algodón:

 

La alta concentración de energía de la semilla de algodón está vinculada a su elevada cantidad de aceite

La semilla entera de algodón es un alimento interesante por su contenido en proteína, pero sobre todo por contener también una alta concentración energética relacionada ésta con su muy elevado porcentaje de grasa. El mismo, a la vez de representar una ventaja, debe ser muy tenido en cuenta ya que, existen límites de inclusión para este tipo de alimentos en las dietas.

En los rumiantes, debido a las características de digestión tan particulares que componen este género, las grasas y aceites se comportan de una manera totalmente diferente a lo que lo hacen en los monogástricos. A modo de ejemplo, la semilla de algodón entera no debe ser incluida en las dietas en una proporción mayor al 0,5% del peso vivo (no confundir con proporción en la dieta) de los animales que se están racionando.

Además, en rumiantes los ácidos grasos insaturados (la semilla de algodón es rica en ácidos grasos insaturados, especialmente oleico 18:1 y linoleico 18:2), especialmente aquellos poliinsaturados, pueden a causa de su tensión superficial, alterar la permeabilidad de las células bacterianas, llevando consigo a una inhibición del proceso fermentativo del rumen.

Máximos de inclusión y Grasas By-pass en rumiantes

La capacidad de los microorganismos del rumen para digerir los lípidos es muy limitada. El contenido en lípidos en las raciones de los rumiantes suele ser bajos. Cantidades superiores deprimen la actividad de la de digerir celulosa y la digestibilidad de la pared celular (FDN), disminuyendo la velocidad de digestión, el consumo y la cantidad de proteína microbiana disponible para el animal.

Gosipol

La semilla de algodón contiene un compuesto denominado gosipol, que es particularmente tóxico para monogástricos, pero que es destruido en proporciones desconocidas a nivel ruminal.

Es un compuesto polifenólico amarillo que se encuentra generalmente en las glándulas pigmentarias de la planta de algodón (Gossypium L.). Se puede encontrar combinado o libre, siendo esta última forma la que actúa como un producto de naturaleza neurotóxica.

No se conoce a ciencia cierta cuál es la capacidad ruminal para la detoxicación del gosipol, indudablemente existen riesgos si la semilla de algodón es utilizada en una muy alta proporción de la dieta.

 

La fibra de la Semilla de Algodón tiene particularidades muy interesantes en nutrición

El alto contenido de fibra se relaciona con el plumón que recubre la semilla. La fibra de la semilla entera de algodón es diferente a otras fibras. El “plumón” de la semilla de algodón está compuesto por casi 100% de celulosa de una alta digestibilidad (libre de lignina), lográndose a través de ésta, una interesante cantidad de ácido acético para la síntesis de grasa butirosa.

Se piensa que esta proporción de grasa pasante (by-pass) de la semilla de algodón, se logra gracias a la protección que representa la cáscara de la semilla frente al ataque bacteriano y así cuando es digerida en el intestino delgado, cierta proporción es dirigida directamente a formar grasa de la leche (ácidos grasos vegetales) cambiando la composición de esta.

En vacas alimentadas con más de 15 o 20% de semilla de algodón en la dieta, suele observarse un aumento del contenido de grasa butirosa acompañado de un ligero descenso de proteína en leche.  Afecta específicamente la concentración de caseína, por lo que disminuyen las características de esa leche para producción de queso.

La semilla de algodón no necesita procesado alguno. A pesar de que parezca extraño, las vacas comen directamente el grano con pelusa, aunque en algunos raros casos se observa un cierto rechazo al comienzo por lo que debe considerarse un breve período de adaptación.

Normalmente no es necesario ningún tipo de tratamiento o aromatización mediante mezclado con otros ingredientes. La calidad de las semillas de algodón puede variar. Deben estar exentas de cuerpos extraños y presentar color blanco a blanco grisáceo. Las semillas enteras de algodón deben “sonar” cuando son agitadas.

En partidas de regular calidad puede presentarse un olor fuertemente atabacado acompañado de color marrón oscuro hasta negro. Este fenómeno generalmente es consecuencia de almacenaje húmedo después de la cosecha, lo que ocasiona aumento de la temperatura, proteína dañada por calor y desdoblamiento de las grasas en ácidos grasos.

Al igual que todos los granos, debe controlarse la cantidad de humedad de esta semilla, el que no debe pasar del 12% para su almacenamiento

Se han observado algunos inconvenientes por la presencia de aflatoxinas en la semilla de algodón. Los hongos productores de las mismas pueden desarrollarse en el campo (en planta) o bien, durante su almacenamiento. Esto obedece a que la semilla de algodón, debido a la cubierta es especialmente sensible a la humedad y proliferación de hongos especialmente del género Aspergillus.

Por tanto, para garantizar una producción segura y de calidad, es necesario el empleo de aditivos conservantes tanto materias primas, en nuestro caso la semilla de algodón, como en piensos.

MIPROBAC nace como línea de aditivos tecnológicos y conservantes hace más de 5 años y tras más de 10 años de experiencia en el sector, adaptándonos a las necesidades de nuestros clientes y a las novedades legislativas. Tras estos años, podemos afirmar convencidos, que MIPROBAC es un producto eficaz para evitar el crecimiento fúngico y microbiológico, con un inmejorable equilibrio beneficio/coste. En el caso de la semilla de algodón tenemos estudios de 2018 y 2019, con un total de 90 muestras analizadas:

– 100% de las muestras libres de salmonella, e.coli y clostridium

– Hongos elevados en menos del 5,5% del total analizado.

– Enterobacterias elevadas en menos del 1% del total analizado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Conclusiones

La semilla de algodón es un alimento de características únicas, ya que ningún otro alimento para rumiantes tiene concomitantemente altos valores de energía, proteína y características tan interesantes para su fibra.

Dentro de los rumiantes, el uso de la semilla de algodón favorecerá a animales de alta producción. La inclusión de semilla de algodón destinada a la alimentación de animales de carne en crecimiento y terminación no debería ser mayor al 15%-17% de la dieta o bien el 0,5% del peso vivo, la inclusión de cantidades mayores, en general no aporta mayores beneficios.

La utilización de semilla de algodón en vacas en lactancia, aumenta la producción de leche y el contenido de grasa, con ligero descenso de la proteína de la leche. En vacas lecheras en producción, la semilla de algodón entera debe administrarse a razón de 15% a 20% con relación a la Materia Seca de la dieta o 2¼ a 3½ kg/semilla algodón/vaca/día. Un corto período de acostumbramiento, es frecuentemente necesario. Cantidades mayores a estas podrían aumentar el contenido de grasa de la leche y bajar contenido de proteína.

Deben extremarse los cuidados durante su almacenamiento (humedad no mayor a 12%e inclusión de ácidos orgánicos como MIPROBAC) ya que la proliferación de hongos y producción de toxinas se ve favorecida por la pelusa que la recubre.

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